Cuento grupal
Este
es un atardecer en el campo, ya
terminando las tareas, el sol todavía ilumina, pero sobre el cielo asoman las
sombras. Los peones están retirando sus maquinarias para ir al descanso, sólo
Edward permanece en vigilia,
armado, vigilando por
acontecimientos que recientemente han pasado.
En el pueblo hacía mucho tiempo que no llovía,
los animales no tenían qué comer y Edward lo
padecía con su familia. Se
rumoreaba que el lugar iba a desaparecer y no sabían de qué manera
solucionarlo. A Edward lo habían criado desde chico rodeado de armas y fusiles.
Su camisa roja era el comienzo de un devenir tortuoso. ¿Era un presagio sangriento? Los comentarios
de hordas incendiarias habían llegado al pueblo. Los campos resecos serían
presa fácil del fuego. Edward sabía que de sus manos y sus armas dependía toda
la vida que encerraba su campo. Con padres ancianos y una familia
reciente, era el único capaz de hacer
frente al peligro.
Llevaba
3 días sin dormir y sentía que las fuerzas lo estaban abandonando. Se sentía muy solo en esta lucha, y parecía
que el resto de la gente no tomaba consciencia de lo que podía llegar a suceder.
Él había advertido desde un primer momento algo extraño en las personas que se
acercaban a su casa para preguntar cómo era el lugar, decían tener
intenciones de instalarse ahí para alejarse de la gran ciudad. Pero el
objetivo no era este, sino que habían realizado investigaciones y
tenían conocimiento de que en la zona era probable encontrar petróleo. Lo más
difícil era convencer a la gente del lugar
de que cediera las tierras aunque el pago fuera
muy bueno. Todos se aferraban a sus propiedades. Algunas
escaramuzas habían circulado en rumores
para atemorizar a los pobladores y hacerles ceder de sus posiciones.
JUEGO DE
NARRACIÓN PARA EL LECTOR
Imprevistos
posibles de narrar a partir de este cuento grupal:
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<!--[endif]-->Llegaron periodistas
<!--[if !supportLists]-->-
<!--[endif]-->Hubo un hundimiento de la tierra.
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