Datos personales

Helicón... Taller de exploración de la palabra. Surgió en el Taller de Arte de Diag. 73 Nro 2065 como un espacio de lectura y escritura grupal. Se transformó en otro espacio de intercambio de alegría, escritura, lectura y anécdotas de 7 mujeres con ánimo de "decir". Y para decir al mundo, nace este lugar que da vida y se nutre de comentarios y textos del Taller con el afuera. Integrantes: Victoria Guzner Delia Urretaviscaya Patricia Cuscuela Patricia Crescenzo Mariana Quintana Lorena Rodríguez, Alicia Canutti, Mabel Nuñez y una especie de guía, quien escribe esta presentación: Analía Rodríguez Borrego. Bienvenidos!!

Seguidores

martes, 12 de febrero de 2013

La Confesión del coronel, de Victoria Guzner





La Plata, 31 de mayo de 2012

Querido Eduardo:
                                Te sorprenderá recibir noticias mías. Cuento con que te acordás quién soy. Sí, soy yo, Ernesto, tu amigo y compinche de la infancia, amistad rota por un malentendido. Y seguramente me tendrás presente en estos días en que tanto se habla de mí. Sabrás que me han enjuiciado y que mañana se leerá la sentencia. Se me acusa de crímenes de lesa humanidad, tortura y apropiación de menores. Vaya pavada teniendo en cuenta que librábamos una guerra, pero en este país las cosas son así, defendés a la patria de elementos subversivos, dispuestos a tomar el poder por las armas, y encima te hacen un juicio. Pero no me arrepiento, volvería a hacerlo.
                            En fin, no quiero quejarme, afrontaré lo que haya que afrontar con dignidad y entereza, cualidades que siempre conservé a lo largo de mi vida.
                            Como ya sé el resultado final, quiero dejar aclaradas unas cuantas cuestiones antes de pasar a la oscuridad del encierro. Y como viene la mano creo que va a ser para siempre. Por eso quiero alivianar mi conciencia. Es algo que llevo enterrado en mi corazón desde el día que me dijiste que no querías ser más mi amigo. Porque eso me dolió muchísimo. No volví a tener otro amigo como vos. Tuve compañeros de armas, mucha gente conocida, me casé, tengo hijos, pero amigos no. Por eso necesito imperiosamente contarte este secreto: no fui yo el que te robó la pelota. Me cuesta mucho delatar a alguien pero dadas las circunstancias, para poder aclarar la situación, debo confesarte que fue el gordo Manuel. Sí, fue él. Lo supe un día que fui a su casa de sorpresa y la vi debajo del sillón. Allí estaba esa pelota tan particular, tan apreciada por vos. Se dio cuenta que la vi y me hizo jurar que no diría nada, que lo había hecho para darte un escarmiento ya que eras tan engreído. Por eso te la robó. Vos me acusaste a mí y no me defendí porque había hecho una promesa, ahora me doy cuenta que no tendría que haberlo prometido. Pero era chico.
                           Y ahora que voy camino al encierro tuve la imperiosa necesidad de desahogar mi corazón y contarte la verdad, la única verdad que me interesa contar.
Ernesto            

Victoria Guzner
Invierno del 2012                

No hay comentarios:

Publicar un comentario