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Helicón... Taller de exploración de la palabra. Surgió en el Taller de Arte de Diag. 73 Nro 2065 como un espacio de lectura y escritura grupal. Se transformó en otro espacio de intercambio de alegría, escritura, lectura y anécdotas de 7 mujeres con ánimo de "decir". Y para decir al mundo, nace este lugar que da vida y se nutre de comentarios y textos del Taller con el afuera. Integrantes: Victoria Guzner Delia Urretaviscaya Patricia Cuscuela Patricia Crescenzo Mariana Quintana Lorena Rodríguez, Alicia Canutti, Mabel Nuñez y una especie de guía, quien escribe esta presentación: Analía Rodríguez Borrego. Bienvenidos!!

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jueves, 29 de diciembre de 2011

Ir en busca de un tesoro, de Mabel Nuñez

En esa cárcel, en ese calabozo de paredes ruinosas, cubiertas de moho y plagado de alimañas, donde un foco de luz en el pasillo lo mantenía en una
eterna penumbra, se amontonaban como racimos de uvas, los presos cuyo único delito había sido el ser disidentes del régimen dictatorial reinante en su país. Hacinados en ese cubo de cemento, estaban reducidos a condiciones   de esclavitud, que sistemáticamente los iba convirtiendo en seres despersonalizados, quebrantados física y mentalmente, carentes de voluntad
y sentimientos, los mas débiles habían llegado a adquirir el llamado Síndrome de Estocolmo, demasiado cercano a la locura, justificar inconcientemente a sus carceleros y verdugos.
De los 15 hombres que habían llegado a esa celda, quedaban solo 10 despojos de lo que alguna vez fueron, los restantes fueron retirados, arrastrados ya sin vida ante la mirada obnubilada de sus compañeros, incapaces de experimentar aflicción o compasión.
Uno de ellos, Alfredo, a pocos días de su encierro ya había tomado cabal conciencia de lo que ese destino le depararía y tomó la firme decisión de no dejarse vencer, recurrió a su imaginación, relajaba su cuerpo maltrecho, cerraba sus ojos y se dirigía hacia el sol naciente, a lo lejos estaba el mar y sus pies corrían hasta sentir la tibia arena, subía a los médanos, mas allá estaban las olas rompiendo furiosas contra las rocas, en la playa se internaba en el agua, observaba el vuelo de las gaviotas planeando sobre la inmensidad de ese cielo, cuyo color cambiaba según el capricho de su ensoñación.
Una mañana al ver sucumbir a otro de los desdichados y sentir un nudo en su garganta, cambió su estrategia, ya no usaría su imaginación para evadirse
de la realidad, lo haría para encontrar la mejor forma de ir en busca de un tesoro, el más valioso y preciado de todos ¡la libertad!, prefería morir en el intento antes que renunciar a ella perdiendo lo único que le quedaba, un poco de dignidad.
Era una cárcel de alta seguridad, Alfredo no lo logró, ya frente al pelotón de fusilamiento, vendados sus ojos, pudo ver el arco iris, corrió hacia el lugar donde éste terminaba y halló su tesoro al tiempo que las armas escupían fuego.


         
                                                         MABEL

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